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martes, 1 de octubre de 2013

Los niños no son tontos… pero muchos no se enteran


Hace ya algunos años, allá por los 60 -70, uno de esos genios del marketing de las empresas alimentarias, harto de los problemas que tenia con sus hijos para que estos comieran verduras (supongo) tuvo una idea de esas que valen su peso en oro: crear falsas patatas fritas hechas de las verduras más odiadas por los niños, con una cobertura de patata, que ayudaría a los padres en la difícil tarea de que sus pequeños consumieran vegetales. En la imagen tenemos "odio los guisantes", aunque la gama de productos incluía también espinacas, zanahorias, judías y otras verduras con escaso aprecio entre los mas pequeños

Sin embargo a este genio del marketing no se le ocurrió pensar que el problema seguía estando ahí y aunque la mona se vista de seda, o el guisante de patata frita como en este caso, el invento seguía sabiendo a verdura y el niño, después de probar aquel invento, obviamente seguía empeñado en no probarlo por mucho que pareciera lo que no es. Como vemos los niños no son tontos.


A pesar del tiempo que ha pasado sigue habiendo mucha gente que no se da cuenta. Entre ellos no solo la industria alimenticia, que sigue tratando de colocar productos que son una maravilla dulce para el niño y un elemento nutricional básico a oídos de la madre, sino también la industria farmacéutica por citar un caso. Otro sector que sigue sin enterarse de que los niños no son tontos.

Toda esta reflexión surge a raíz del famoso proceso griposo-catarral que todos hemos pasado en casa,  y que sin medicinas obviamente se hubiera prolongado aún por más tiempo. Sin embargo la hora de la medicina para "Casato" resultaba casi una batalla campal. En parte por su reticencia pero también por el sabor horrible del potingue en cuestión. Y vaya por delante que entiendo que los medicamentos no son precisamente caramelos en lo que a sabor se refiere pero entre que algo sepa mal de forma natural y que lo tratemos de mejorar haciendo que sepa aún peor… casi que prefiero lo primero.
Porque ese es el problema. Los niños no son tontos. Y por mucho que en la caja del producto nos digan que tiene un delicioso sabor a naranja, cuando lo prueba y se le caen dos lagrimones de lo mal que sabe el producto en cuestión, se pregunta uno si es que el que hace las cajas es un bromista o que clase de naranjas ha podido tomar el creador del producto a lo largo de su vida. Porque todo parecido del sabor con lo que se supone a lo que debe saber, salvo raras excepciones, es pura coincidencia. Y eso el niño lo nota y dificulta aún más poder darle cualquier medicamento. Porque la cuestión llega a tal extremo que el sabor del medicamento hasta se nota cuando se mezcla con zumo, con batido o con cualquier otra cosa con la que tratar de disimular el sabor del potingue.

Así que como conclusiones dos cuestiones:
Señores de la industria, no sigan pensando que los niños son tontos y por decirles que algo tiene sabor a naranja, o a fresa el niño se lo va a creer y se lo va a tomar con los ojos cerrados aunque sepa a rayos a la plancha. Los niños no son tontos por mucho que ustedes se empeñen.

Y la segunda… si sabes cómo hacer más fácil eso de darles las medicinas a los más pequeños, será un placer que dejes en los cometarios el truco de cómo lo haces.
Papaito Wawi

4 comentarios:

  1. Graci te comprendo. Con el pequeño la verdad jamás tuve problemas, ese niño se come/toma lo que sea aunque sepa a rayos, pero con la mayor no veas qué agonías he pasado... sobre todo cuando ha tenido infección de garganta por ejemplo y sí he necesitado sí o sí que tome un antibiótico, porque llega hasta el punto de devolverse. Con ella en ese sentido jamás lo conseguí, siempre tuvo que ser de una forma forzada y horrible que nos lo hacía pasar mal, pero claro, era estrictamente necesario. Ahora que es algo más mayor parece que la cosa va mejorando, ya que cuando tiene dolor de cabeza por ejemplo sí que se me toma un termalgin con un zumo o batido detrás. Besos!!!

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  2. Bueno, yo siempre le he dicho a mi hija que las medicinas saben malas, por mucho que las pongan de color rosa. Pero que hay que tomarlas... Y parece que eso le conforma..

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  3. No. No lo se. A mi lo único que me ha tocado darle es antifebril. No se lo doy y ya. Porque he leído mucho sobre lo innecesario y de que hay que dejar actuar la fiebre. Les recomiendo el libro "como criar un hijo sano a pesar de su médico" escrito por un pediatra!!!!

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  4. creo que lo que dice Belén es la mejor opción, cuando mostramos empatía con ellos los niños reaccionan mejor

    a mi hijo siempre le hemos dado homeopatía, que no tiene sabor, y las pocas veces que hemos tenido que darle otra cosa pues hacemos lo mismo, le explicamos que es para curarse y le damos algo inmediatamente para quitarse el sabor de la boca

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