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martes, 25 de noviembre de 2014

Algo se me fue contigo...mamá.

Hace tanto que no escribo en este blog...
No encontraba el momento, tengo montones de proyectos en funcionamiento que no me dejan mucho tiempo, incluyendo nuestra Asociación de Apoyo a la maternidad y la lactancia.

Pero ahora, la ocasión merece que escriba el más importante y merecido post de todo este blog.

Mi madre ha fallecido, ya no está, se marchó de nuestro lado el pasado día 13 de noviembre y desde entonces vivo en una enorme tristeza y vacío aunque en la satisfacción de que ella ya, por fin, está bien y tranquila, por fin alcanzó esa gloria tan merecida.

Este blog lo comencé a escribir para contaros mis andanzas con mi maternidad, porque la maternidad nos transforma, porque nos hace ser mejores personas, porque hace que nos demos a nuestros hijos y a los demás, nos hace más generosas, más atentas, más cariñosas, nos hace lobas, que hacen y luchan todo lo que sea necesario por nuestros hijos...

Y así ha sido mi madre toda la vida. Una luchadora, una gran luchadora desde que era niña. Ella se quedó sin su amada madre con tan solo 9 años y desde entonces no ha parado de luchar y de salir adelante de momentos muy duros y oscuros... y ha querido a sus hijos incondicionalmente, siempre, pese a todo, pese a nuestros errores. Y el día 3 de enero de este año perdió a mi hermano, a su hijo mayor y ese fue el remate que terminó de quitarle la poca vida que ya le quedaba. Sus ganas de vivir, que eran muchas, eran sus nietos y así lo ha demostrado hasta el final, el día anterior a su partida, cuando Casato y yo le llevamos su regalo de cumpleaños y estuvo riendo tanto con él.

Ha tenido siete hijos, entre ellos yo, la última, la pequeña de la casa, que llegué cuando ya nadie me esperaba y que sé que le alegré la vida después de tanto sufrimiento.

Hemos pasado momentos duros y ella siempre ha estado ahí, al pie del cañón, sacándonos adelante como ha podido junto a mi padre, siempre nos puso un plato de comida en la mesa aunque eso significara que ella se quedara sin comer, siempre nos vistió y nos llevó dignamente por la vida, nos enseñó a respetar y a que nos respetaran y siempre ha estado ahí en los malos momentos.

Tengo montones de recuerdos maravillosos de mi infancia junto a ella: cuando bailaba sobre sus zapatos, cuando la escuchaba cantar mientras cocinaba, cuando tenía paciencia infinita para dormirme cada noche y me cantaba mil canciones, aunque a veces terminara yo cantando con ella...
Recuerdo lo orgullosa que se sentía de mí cuando me escuchaba cantar o cuando hacía algo importante, cuanto me gustaba que me llevara a la cocina con ella mientras cocinaba, me encantaba estar con ella...no quería separarme de su lado. Y hasta el día anterior a su partida la he llamado cada día, simplemente por el gusto de escuchar su voz que tan grabada se ha quedado en mis oídos y mi corazón.

También tuvimos nuestras diferencias, que están tan borradas de mi corazón que no merece ni la pena recordarlas, porque todo el mundo tiene derecho a equivocarse, porque sé que siempre, pese a todo, me ha adorado y siempre he sido su niña pequeña, porque así me lo ha demostrado durante sus últimos años, en los que volví a sentir a mi madre tan tan cerca de mí que necesitaba llamarla a diario aunque fuera para escuchar su voz, la necesito como una niña pequeña...

Y para ella va hoy dedicado este post, por y para ella, en su memoria, porque ha sido una madre maravillosa que lo ha dado todo por nosotros, hasta la salud, porque ha sido una mujer envidiable, con un par bien puestos, que ha salido adelante de toda adversidad que le presentó la vida y mira que la vida se lo puso difícil.

Mamá, me alegro haber sido yo la última en hablar contigo, en poder darte las buenas noches y en desearte buen descanso, porque a la mañana siguiente, tu cuerpo descansó para siempre en paz y tú...sé que estás aquí con nosotros, porque te siento a mi lado, a nuestro lado.
Y como quise poner en tu lápida, a los ojos de todo el mundo:
Gracias por luchar tanto por nosotros.
Sin ti y todo lo que has aportado a mi vida yo no sería quien soy hoy, me siento orgullosa de ser tu hija.
Se muy feliz allá en el cielo, porque te lo mereces.
Esta canción es para ti con todo mi corazón.
Te quiero mamá.

"Algo se me fue contigo,
madre,
algo se me fue prendido,
madre,
en las alas de tu alma,
madre,
o en tu último suspiro,
madre,
esa eterna madrugada,
madre,
algo se me fue contigo,
madre.
Algo se me fue contigo,
madre,
algo siento que me falta,
madre,
las raíces de mi vida,
madre,
en tu vientre se quedaron,
madre,
en la tierra que tú abonas,
madre,
algo mío te acompaña,
madre.
Algo se me fue contigo,
madre,
las raíces de mi vida y de mi sangre"

viernes, 29 de agosto de 2014

El "libro de los ruidos"


Antes de comenzar agradecer a Myriam Massó por ponernos al tanto de esta autentica barbaridad.

Aunque en este blog hemos hablado con frecuencia de temas de crianza y de los abusos que en nombre de la misma se cometen con los niños, tanto en prensa como en televisión o en otros medios el caso de hoy es diferente. Y es diferente porque vamos a hablar de un "libro" que se dirige a niños a partir de un año, según dice la editorial, y donde se pone de manifiesto una actitud para la crianza nada edificante, por ser suaves en la denominación. El libro nos cuenta desde como suena un cachete a que el biberón sabe "mmmm".  Y todo ello además dirigido en un diseño sencillo y en formato cartoné a niños... a partir de un año. Casi nada


Antes de seguir, algunas de las imágenes de la discordia:


Es importante destacar que este libro de los ruidos es un libro pensado justo para que los mas pequeños empiecen a descubrir los diferentes sonidos de lo que aquello que les rodea... pero que a la vista de imágenes como esta lo que realmente les quiere decir es lo que les espera si tiene la desgracia de tener unos padres que sigan los patrones de crianza como los que de forma poco disimulada establece este libro. Desde justificar el cachete a negar el llanto al bebé por poner un par dejemplos. Y todo esto dirigido a niños a partir de un año,  en los que su mente es especialmente absorbente a todo lo que puedan recibir, y por supuesto a estas ideas que deberían estar encerradas en un cajón pero que por desgracia siguen estando muy presentes.

Lo peor de todo es que se supone que este tipo de libros deberían tener un cierto control pedagógico a la hora de salir al mercado. Pero parece que ni en Francia, de donde proviene la autora, ni en España donde se vende en tiendas como Casa del Libro o Amazon, les ha dado por echarle un vistazo al libro antes de ponerlo a la venta. Y realmente este es el problema. No vamos a hablar ahora de una cierta censura previa (aunque los gobiernos lo hagan con otros libros como los de texto) sino de la necesidad de establecer patrones razonables en los libros destinados a la infancia. De hecho seguramente este libro incumpla el código deontológico para la promoción de la lactancia materna, por esa afirmación de que "el biberón hace mmmmmm". Y sin embargo se vende sin problema.

Es realmente necesario establecer un cierto rigor en las editoriales, que a fin de cuentas son quienes deciden lanzar un libro o no al mercado, para que realmente las obras que llegan sean adecuadas para el publico al que se dirigen, que estén libres de estereotipos que queremos eliminar como los que hemos mencionado relativos a la crianza  y la lactancia, o a cualquier otra forma de predisposición de los lectores a que repitan patrones que entre todos estamos peleando por separar de nuestra sociedad y de nuestra forma de pensar como padres y madres.

Por cierto si alguien piensa que quizá exageramos esta imagen debería hacerle reflexionar sobre ello.



 

miércoles, 11 de junio de 2014

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